Con vacilaciones, este filme de Hollywood aborda un tema espinudo para el gobierno de Bush que es mejor ocultar o soslayar. Las crónicas objetivas hablan a menudo de las tropelías de los soldados norteamericanos en Iraq, de las torturas a los prisioneros, del sádico ensañamiento contra los que combaten ante la invasión y destrucción de su país. Esta conducta, que ya acumuló horrores en Vietnam, hoy se repite sin variaciones.
Un ex oficial del ejército ( Tomy Lee Jones ) vive angustiado por la suerte de su hijo Mike, un soldado recién retirado de Iraq, que desaparece. El misterio se hace tenebroso cuando se descubren los restos calcinados del hijo en un territorio militar. Nadie se muestra muy interesado en aclarar el hecho. Existe una especie de conspiración del ejército para ocultar lo que ocurrió. Sólo una policía ( Charlize Theron ) decide ayudar en la búsqueda de la verdad. Y lo que ocurrió no tarda en aparecer, y es un duro golpe para un padre que, en definitiva, no conocía a su hijo: se descubre que formó parte de los muchos soldados torturadores de sus prisioneros iraquíes y el muchacho murió a manos de sus propios compañeros de tropelías, de allí el interés en ocultar la verdad.
El filme es intenso, con una narración que no admite ambigüedades. El director, Paul Haggis, tiene experiencia en relatos tensos y realistas y fue el ganador del Oscar por Crash, un film en contra de la discriminación y el racismo. Pero en esta ocasión su audacia no alcanza para convertir al ex oficial en un hombre totalmente consciente de una realidad que le ha significado el crimen alevoso de su hijo. Sigue sosteniendo un discurso "patriótico" y venerando la bandera de su país, bajo la cual se ocultan crímenes justificados por la invasión a Iraq. El ex militar no reflexiona, lo compromete lo que supone es una causa nacional a la que debe servir como soldado.
Resulta admirable el trabajo de Tomy Lee Jones. Logra transmitir con sobriedad los tumultos interiores de un hombre que ha perdido a su dos hijos en las movilizaciones "por la libertad y la democracia", en una institución a la que le es fiel en virtud de los supuestos intereses superiores de la nación. La perfección y la emoción de sus escenas hacen de LA CONSPIRACIÓN una película sobresaliente.
Me gustaría que la exhibieran en Rusia. Yo personalmente no he tenido la oportunidad de verla, pero me gustaría verla. Aqui en Chile de seguro se puede encontrar en cualquier casa de Videos o bien se puede bajar de Internet, si es que esta.
Compañero José A. Montero Aedo.